Los Mejores Consejos Para Incrementar Tu Educación Financiera

Todos los días recibimos comentarios de personas que nos dicen que les hubiera gustado tener educación financiera en la escuela y no tener que aprender a manejar sus finanzas intuitivamente. A menudo, también, los padres nos comentan que quieren que sus hijos aprendan sobre la importancia del ahorro desde chicos.

La educación financiera es una cuestión cada vez más importante en un entorno donde la inflación juega un papel importante en la economía. 

Saber cómo armar un presupuesto personal y tener hábitos de ahorro son las bases para generar riqueza, a la vez que poseer conocimientos sobre inversiones es una forma de proteger y potenciar ese capital. 

Ahora bien, el acceso a la educación y el aprendizaje en finanzas muchas veces naufraga porque no resulta atractivo para quien la recibe. Las matemáticas suelen ser de las materias más impopulares en los colegios, por eso siempre hay que ayudarlas. 

En nuestra experiencia entendimos que podemos cambiar algunos detalles que permitan “empujar” a las personas a mejorar su salud financiera. 

A continuación, compartimos 5 consejos para mejorar la educación financiera basados en nuestra experiencia

1. Hablar de ahorro y no de inversión

Ahorro1

Cuando comenzamos a desarrollar nuestra propuesta de valor, uno de los mayores aprendizajes extraídos de las conversaciones con usuarios es que el concepto de “inversión” genera una barrera en la mente del usuario mientras que, por el contrario, el concepto de “ahorro” abre puertas. 

Aunque semánticamente sean similares, el sencillo acto de comenzar a utilizar el sustantivo “ahorro” predispone a la gente de una manera diferente. Todos sabemos lo que es ahorrar y podemos hacerlos en muchos aspectos de la vida, no solamente con dinero.

Es probable que, al menos en nuestro país, sea mucho más la gente que “ahorra” que la que “invierte”. En ese sentido, a veces utilizar los conceptos con los cuales el usuario se siente más cómodo genera una empatía mayor y una mejor inclinación hacia el aprendizajes.

Quién está en el centro de escena y a quien queremos ayudar con educación financiera es un ahorrista, no nos olvidemos de eso.

2. Ahorrar por objetivos

objetivos

Las personas que no están ligadas al mundo de las finanzas necesitan que exista un sistema de logros y recompensas, empujoncitos.

De esta manera, colocar “zanahorias” delante del ahorrista es una buena herramienta para generar hábitos de ahorro. 

Adicionalmente, el hecho de que el usuario esté acostumbrado visualmente a las barras de progresión implica que toda estrategia de ahorro tiene que mostrar cómo ese porcentaje se está completando en el tiempo. 

Son pequeños pasos, pero el ahorrista puede ver y visualizar el motivo del ahorro. Esto va a generar lo que la psicología llama “afecto” y va a mejorar la contabilidad mental del ahorrista.

3. Incorporar un componente lúdico

componente ludico

El concepto de ahorro puede ser tedioso para el usuario impaciente ya que necesita tiempo y esfuerzo para que se comiencen a ver los resultados. En el camino, muchos ahorristas no encuentran las fuerzas suficientes para empezar a engordar su pequeño colchón y posponen el tema.

La gamificación puede ser una solución, ofrece la satisfacción inmediata que hace falta para motivar al usuario a conseguir objetivos. Utilizar herramientas lúdicas para el proceso de aprendizaje es una práctica recomendable a la hora de mostrarle al usuario el camino hacia la educación financiera. 

4. Incentivo logros y recompensas

recompensa financiera

Premiar el ahorro y no el gasto es la premisa si uno quiere incentivar las buenas prácticas y los hábitos de ahorro.

Separar dinero a principio de mes para el ahorro, invertir de manera regular, educarnos en finanzas. Todas esas son buenos hábitos que deben ser recompensados de alguna forma práctica.

Nuestra experiencia demuestra que eso funciona. En Front contamos con una funcionalidad llamada “boost” que entrega dinero virtual para invertir por un determinado periodo de tiempo y la ganancia obtenida se la deposita al usuario como dinero real. 

Esto es lo que se llama “gamificación”, una técnica de aprendizaje que traslada la mecánica de los juegos al ámbito educativo. 

Esta herramienta se vale de la predisposición natural humana hacia la competición y el juego para hacer menos aburridas determinadas tareas, e incluso, conseguir cambiar los hábitos de una persona por la velocidad a la que empieza a ver resultados.

Aún así, es importante tener en cuenta que, por ahora, la gamificación de las finanzas no crea mejores inversores; simplemente busca fomentar buenos hábitos y hacerlos de manera frecuente.

5. Incorporar un componente social

componente social

Tener objetivos financieros claros y compartidos aumenta la probabilidad de que logremos cumplirlos. En nuestra plataforma evidenciamos un fuerte incremento en los objetivos compartidos entre parejas, amigos y hasta padre e hijos.

De alguna forma, todo lo ocurrido hizo que nos tomáramos un tiempo para reflexionar y proyectar. Nuevas parejas que comenzaron sus planes de mudanza en conjunto, amigos que suspendieron sus vacaciones y decidieron cambiar de destino, y hasta objetivos compartidos para equipar las casa para trabajar.

Compartir  logros y metas nos hace romper con el “tabú” que muchas veces genera el hablar de dinero. Esto es fundamental para animarse a crecer y fomentar el “coahorro”.

Que tengas una excelente jornada.

Tu amigo Alejandro…

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