6 Métodos Sobre Cómo No Deberías Ahorrar Tu Dinero

Como no ahorrar dinero

Imagina que vas al gimnasio y haces una hora de ejercicio.

Transpiraste y te cansaste muchísimo.

Como recompensa por todo tu esfuerzo, en el camino a casa te compras una hamburguesa triple queso y una botella grande de gaseosa.

Primero diste un paso hacia adelante para tener una buena figura y después diste dos pasos hacia atrás: es lo que frecuentemente nos pasa a la hora de ahorrar, nos esforzamos para guardar algo de dinero pero el camino está lleno de tentaciones y de una u otra manera caemos en la trampa y perdemos nuestro dinero sin siquiera darnos cuenta.

En este artículo veremos 6 ejemplos de cómo NO ahorrar dinero, porque si lo haces se convertirá en un ahorro de mentira:

1. Ganar intereses mientras pagamos intereses

Ahorramos dinero y lo depositamos en una cuenta de ahorro, mientras tanto tenemos deudas con el banco o en las tarjetas de crédito.

Los intereses que pagamos a menudo son más altos que aquellos que nos genera el ahorro o nuestras inversiones, así que sentimos que ahorramos pero en realidad estamos perdiendo.

Si tienes una deuda o una tarjeta de crédito que pagar, casi siempre es mejor pagarlos en primer lugar; deja sólo un fondo de emergencia y ahorra para salir de deudas lo más pronto posible, después habrá tiempo para acumular dinero y generar intereses.

2. Ahorrar en educación

Imaginemos que necesitas aprender a usar Excel para poder postularte a un puesto que te interesa.

Hay un curso completo que cuesta 50 dólares, donde los alumnos aprenden a usar todos los trucos en una semana, pero vos preferiste aprender por tu propia cuenta y te tomó un mes.

¿Es un ahorro o no es un ahorro?.

Hemos ahorrado 50 dólares pero también hemos desperdiciado horas y horas para aprenderlo usando el método de prueba y error: errores que pudiste evitar si tomabas el curso.

Además, perdiste la oportunidad de postularte al trabajo más rápido que tu amigo Saúl, quien tiene ahora el puesto.

Ahorrar en invertir en uno mismo es otra forma de ahorrar de mentira porque finalmente esta inversión aumenta nuestros ingresos: nosotros también hemos caído en esta trampa; por lo tanto, ahora tenemos un fondo de educación dedicado sólo para este propósito.

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3. Ahorrar en bolsa rota

Muchos piensan que si apartan parte de sus ingresos, ya están ahorrando y se sienten satisfechos.

Sin embargo, es igual de importante decidir dónde guardar estos ahorros.

Si los mantenemos todos dentro de un zapato, debajo de un colchón o en una cuenta de ahorro a bajo interés, no sentiremos la fuerza del interés compuesto: si lo vemos desde la perspectiva de un año, es difícil notar una diferencia entre el 1% y el 3% pero en la perspectiva de 10, 20 o 30 años, la diferencia será considerable y no podremos retroceder el tiempo.

Además, la inflación come tus ahorros: un dólar que alcanza hoy para comprar un pan, en un año ya no te alcanzará; los precios aumentan, así que el dinero ahorrado que no trabaja para nosotros no crece y pierde su valor en el tiempo. No lo olvides.

4. Comprar de más para hacer uso de un descuento

Pensamos comprar 2 kilos de bananas pero al comprar 5 kilos obtenemos un kilo gratis, parece un buen ahorro!.

El problema es que muchas veces terminamos desechando parte de esta fruta, porque no logramos comerlas antes de que se descompongan.

Es un clásico ejemplo de ahorrar de mentira.

O vamos al supermercado, donde tenemos una tarjeta especial por ser clientes, y elegimos una gran cantidad de productos para aumentar los puntos y luego canjearlos por descuentos o premios.

Este suele ser un círculo vicioso: compramos cosas innecesarias y el ahorro de los puntos recolectados es mucho más pequeño que lo que hemos gastado en estos productos.

A nosotros nos ha pasado con las compras por internet, queríamos ahorrar 10 dólares, pero para obtener un envío gratis tuvimos que gastar 30 dólares en productos que no habíamos planeado.

5. Caer en la codicia

Comprar comida, zapatos, muebles o aparatos electrónicos de menor calidad puede ser un ahorro, pero sólo a corto plazo.

Después gastamos más en médicos o las cosas se destruyen rápido y necesitamos comprarlas de nuevo.

Cuando compramos algo no sólo hay que comparar los precios, sino lo más importante, que es comparar la calidad con el precio.

Tampoco te vas a empobrecer si de vez en cuando te vas con tus amigos a un almuerzo o salís al cine.

Pensar todo el tiempo en el dinero y observar obsesivamente cada centavo que gastas, cansa mentalmente y nos quita la motivación.

6. Gastar más para ahorrar menos

Viajamos unos kilómetros a otro negocio para comprar un kilo de pollo o 2 kilos de naranjas, $30 menos que en el almacén que está a una cuadra de tu casa.

Lo que hemos ahorrado lo gastamos en el combustible y además perdimos bastante tiempo.

Sin dudas pudimos haber gastado mejor que ir a otros negocios.

O hemos caminado dos kilómetros más junto con nuestros hijos para comprar dos cajas de leche más económica; sí, caminar es gratis, el problema es que los chicos quedaron tan cansados que en la vuelta a casa necesitaste comprarles además un jugo a cada uno y algo más para comer.

El ahorro se convirtió en un gasto extra.

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